
Txt: Luisa Arellano.
Fotos: Omar Osnaya.
La tarde en medio del bosque de Chapultepec con vista al lago, mientras las ardillas se pasean por el lugar en busca de comida que traigan consigo los visitantes, se antojaba para disfrutar del folk experimental de
Camiches. Se instalaron en el escenario listos a hacerse escuchar con su música tranquila de sonidos profundos, que aunados a la locación y a una máquina de humo, evocaban un ambiente tanto íntimo para los que ya los hemos escuchado, así como abierto para los transeúntes que asimilaban rápidamente las melodías interpretadas.

La ejecución de su hermosa guitarra
Fender jaguar de
Ramses junto con su gran manejo de voz, y si se toma en cuenta que la mayoría de sus canciones son en inglés y que no
washawashea, es en verdad de admirarse. O que decir de
Jorge en los teclados, que en canciones como
"The Tree" logra con sus armonías darnos ciertos sentimientos de nostalgia y sumergirnos por completo en ese mundo que crean para nosotros mientras tocan.

Entre canción y canción se escucha el metrónomo que ya es clásico en
Camiches, dada la ausencia de baterista. Interpretando canciones de su
Alive With Integrity. Ram menciona que el disco está en descarga gratuita, al mismo tiempo que nos enseña su tatuaje en la muñeca izquierda con el nombre del disco. A mitad del show Yorch nos mira y menciona
"Gracias por estar aquí, yo pensé que no iba a venir nadie, en serio gracias por venir". Justo antes de tocar
Inviernos, Ram anuncia:
"La siguiente canción espero se la sepan, bueno por lo menos uno, dos, tres, Belafonte, cinco y Memo, seguro esos seis (contando y dirigiendo su mirada hacia ciertos asistentes ) sí se la saben, así que por favor no la canten, por que uno ya tiene su set armado y lo van a echar a perder" a lo que todos reímos, y entendemos que es una broma.

Ya cerca del final para interpretar "El Festín", nos invitan a continuar con ellos para un acústico donde participarían músicos invitados de URSS Bajo el Árbol y Los Negretes, donde cualquiera que quisiera cantar dicha canción podría hacerlo. Interpretando su última rola, un niño pequeño se acercó al escenario mirándolos con seriedad, y empezó a mover la cabeza al ritmo y a hacer air guitar, muestra de que sintió la música. Demostrando que si es una buena propuesta bien ejecutada, puede llegar a oídos insospechados, y con esa grata impresión pasó otro show de Sonidos Urbanos, veremos que nos aguarda el siguiente.