Txt. Ernesto ReyesFotos cortesia de Nicole A. Klinckwort
El trío Sueco de la ciudad de Lund, visitó el pasado 19 de febrero por primera vez la ciudad de México en un abarrotado Lunario del Auditorio, donde por cierto hubo gente que no logró entrar ya que los boletos se agotaron minutos antes de que el concierto comenzará.
El trío Sueco de la ciudad de Lund, visitó el pasado 19 de febrero por primera vez la ciudad de México en un abarrotado Lunario del Auditorio, donde por cierto hubo gente que no logró entrar ya que los boletos se agotaron minutos antes de que el concierto comenzará.
Minutos después de las 9 dio inicio el concierto, quizá los músicos de the radio department no esperaban que el público permaneciera tan a la expectativa, y es que en todo momento fueron coreadas sus canciones, pudo notarse la tímidez de sus integrantes, aunque sin duda el sonido que presentaron fue refinado y que decir de la voz de Johan Duncanson.
Aunque en lo personal esperaba un poco más de ruido, es innegable que temas como This Time Around”, “The New Improved Hypocrisy”, “David” y “I Wanted You to Feel the Same” en un estado aletargado, era como una transportación por el mundo de los somníferos; “Lost and Found” fue un tema que prendió a los asistentes pues se recuerda su gran primer disco “Lesser Matters”.La pasividad y el encanto fue el sonido que se mantuvo en gran parte del concierto, con “Ewan” fue un momento de efervecencia pues pudieron escucharse unos cuantos guitarrazos. Continuaron rolas como “You Stopped Making Sense”, “Domestic Scene”, “Heaven’s On Fire” y “Never Follow Suit” esta última llenó de nostalgia el ambiente, aunque inmediatamente cerraron con “Closing Scene” momento en que comenzaron los aplausos y gritos que añoraban su regreso.
Después de algunos minutos, éstos músicos suecos comenzaron a tocar “Why Won’t You Talk About It?” y “The City Limits”, sinceramente creo que la gran ausente de la noche fue “Where Damage Isn’t Already Done”, me atrevó a decir que la mayoría esperaba ese momento el cual nunca ocurrió. Con alrededor de hora y media The Radio Deparment nos dejó un gran sabor de boca, pues la pulcritud de sus instrumentos nos llevó a un paseo por los sueños. 
