
TXT: Damaris Vázquez
El 27 fmx- Festival de México en el Centro Histórico sigue dando sorpresas con su extenso abanico de ofertas culturales. Esta vez, en el marco de éste festival, el bailarín español Israel Galván presentó su espectáculo de flamenco “La edad de oro” en el Teatro de la Ciudad.
¿Qué es lo primero que imaginas al escuchar la palabra “flamenco”? Seguramente una bailarina con una falda de flequillos y claveles rojos en el pelo. Indiscutiblemente, hay distintas formas de bailar flamenco, pero Israel Galván posee un estilo único que se aleja un poco de los estándares establecidos.
Israel Galván transmite emociones con su danza. No sólo el taconeo de sus zapatos de flamenco se acompasa perfectamente con las cuerdas de la guitarra. Lo hacen también las palmas de sus manos, los chasquidos de sus dedos, sonidos de su boca y hasta de sus dientes. Todo fusionado sin contrapuntos. En la danza flamenca de Galván cabe tanto una vuelta de carro como un giro de ballet.
En “La edad de Oro” Galván incorpora a la danza flamenca movimientos que sorprenden y que en cualquier otra presentación de flamenco no encontraremos. La crítica de danza Hayde Lachino considera que “en su manera de bailar encontramos líneas que se rompen, contrapuntos corporales, tensiones dramáticas. Al lenguaje codificado del flamenco, Galván agrega movimientos y signos que provienen de otras formas dancísticas como la danza contemporánea, añade gestos cotidianos tomados de su andar por el mundo”.

Acompañaron a Galván es éste espectáculo, David Lagos en la voz y Alfredo Lagos en la guitarra. Ambos poseen una trayectoria artística de renombre ya han trabajado juntos en varias ocasiones. “La edad de oro” dio paso a que cada uno hiciera gala de su trabajo en solitario: a una pieza de danza acompañada de canto y guitarra le seguía un número de sólo canto, otras veces de sólo guitarra y otras de voz y guitarra juntas.
El espectáculo de Galván sólo tuvo dos fechas de presentación: el viernes 18 y el sábado 19. El último día, recibió ovación de pie del público. Situación que obligó a los artistas a volver al escenario y regalar a los asistentes un momento de humor en el que Galván cantó e intentó tocar la guitarra. En correspondencia David y Alfredo Lagos pretendieron bailar. El cambio de roles resultó divertido aunque no exitoso. Cada uno es muy bueno en lo que hace pero carece de práctica en el campo del otro.

La danza de Israel Galván es reconocida internacionalmente por incorporar a lo clásico elementos modernos. Ha recibido muchos premios, entre ellos el premio Nacional de Danza de España y el Grand Prix de Danse por el Syndicat de la Critique de Francia.
