
- Ghostgirls comparten sus experiencias
Una sala acaudalada un centenar de manos que ondulaban el panorama según la pregunta. 300, 350, 400 adolecentes ¿Alguna vez te has sentido invisible? Y la sala en réplica murmuraba y alzaba la mano, dos, tres, cuatro niños se levantaban a compartir ahora su anécdota de invisibilidad, sus malas decisiones, ahora cuentos sobre sus amistades.
Después de la caminata hacia el frente del salón de actos en el Palacio de Minería, se devolvían a sus lugares con un regalo: un cojín rojo afelpado, una bolsa en forma de corazón, un espejo o una playera con el motivo de Ghostgirl, la razón por la que todos estaban ahí.
Los objetos de mercadotecnia diseñados para los fans de la trilogía de la escritora estadounidense Tonya Hurley se empezaron a diseminar por la sala. Pequeños pigmentos de rojo armonizaban con la peluca de la animadora “Ahora lee esto chiquita” y la niña que había pasado enfrente ilusionada, leía un fragmento de la novela y agregaba “Yo también... siento celos cuando alguien puede hacer las cosas mejor que yo… como cuando una niña llegó a mi equipo de natación y nadaba más rápido”
En un ir y venir de confidencias adolescentes “Yo también he tenido una amiga cizañera”, “A mí también me pasó algo así”, “Yo me llamo Giovanni”, los fans encontraban en los objetos de culto Ghostgirl la paga por contar sus historias.

Como ambientación había una pantalla que sólo alcanzaba a verse entre las primeras filas cuya proyección dictaba “De venta en librerías y tiendas de autoservicio”, las fans llevaban consigo el último libro que salió al mercado, las ediciones con tapa dura de Ghostgirl Loca de amor despertaban recelo.
Charlotte murió por culpa de un pandita (una gomita en forma de oso), y era “Ese tipo de personas que nadie extrañaría si muriera” al parecer, la protagonista de la novela, era sólo una invisible más de la sala y desde su muerte, la historia de Ghostgirl se desarrolla a la sazón de cumplir con sus asuntos pendientes.
“¿Quién de aquí es popular?” y la afluencia de manos afirmativas se redujo a unas cuantas “Ahora vamos a rifar los regalos que quedan de los papelitos que escribieron con epitafios” al hablar, el pelo falso de la conductora en forma de casco, daba la sensación de temblar por el atareamiento: con una mano sostenía el libro, con la otra el micrófono y con una mezcla infructuosa de las dos, buscaba accionar el computador para poner la música moderna “En la que la autora se había inspirado”.
En el 2009 Alfaguara México empezó la difusión del libro y la fórmula del éxito de Ghostgirl parece ser el eco de la también trilogía de Crepúsculo, los dos bajo el sello de Alfaguara Juvenil. La casa editorial encontró un mercado prolífico dentro de nuestros jóvenes invisibles.
