
"Como periodistas comenzamos todos los días"
TXT: Laura Limón
La espera valió la pena
El blanco de su fachada ilumina el paso de todos aquellos que en auto o a pie van frente a ella. Entre sus paredes el conocimiento hace fiesta y este ocho de marzo no podía ser la excepción, para festejar el día Internacional de la mujer pues su nombre lo debe a una de las mejores poetas mexicanas.
La Universidad del Claustro de Sor Juana recibió en el Auditorio Divino Narciso a tres mujeres que se caracterizan por llevar a su máxima expresión el legado que dejó esa poeta cuando se vistió de hombre para poder estudiar, el valor.
La gente comenzó a llegar quince minutos antes de la cita, pero a sólo unos instantes de que comenzara la charla, la estancia del auditorio se llenó, más de cien personas esperaban ansiosas para escuchar lo que tenían para contar Anabel Hernández autora de Los señores del narco, Ana Lilia Pérez con su libro Camisas azules, manos negras. El saqueo de Pemex desde los Pinos y Marcela Turati presentando Fuego cruzado. Las víctimas atrapadas en la guerra del narco.
No pasaron más de cinco minutos para que las autoridades del Claustro tomaran la decisión de abrir completamente el auditorio pues la gente ya no cabía dentro del recinto que imponía con su bella y antigua arquitectura, bella como los poemas de su musa.
La presentación de cada una de las periodistas fue mero trámite y se abrió paso a las preguntas que ayudaron a conocer a cada una más allá de lo que escriben y aparentan.
"La palabra si es exacta es letal como lo es un guante envenenado." Rosario Castellanos “Entrevista de prensa”
Tarde de mujeres históricas pues Rosario Castellanos con su “Entrevista de prensa” se hizo presente a través de la voz de Sandra Lorenzano, también escritora y citó “Escribo porque yo, un día, adolescente, me incliné ante un espejo y no había nadie.”
Ahora la pregunta que desencadenó esta respuesta de la poeta retumbo en las paredes, -“¿tú por qué escribes?”- dijo Lorenzano con la cara llena de orgullo y felicidad de estar sentada entre aquellas tres damas.
Como sol que se cuela por debajo de las puertas las palabras de Anabel Hernández iluminaron la mirada de los allí presentes “Yo escribo por algo muy similar a lo que dice Rosario Castellanos, pero al revés, (…) yo decidí ser periodista justamente para darles voz a estos que no tienen voz, a estos que pareciera que no existen (…) hacerlo sonar tan fuerte que fuera forzoso que incluso hasta los sordos terminaran por escucharla”.
Confesó que su primer barrera como mujer la tuvo en su casa por parte de su padre, él creía que ser periodista no tenía futuro en México, sin embargo ella creyó en su vocación y hoy ejerce este ofició que tanto en el país como en otras partes del mundo se ha convertido en una de las más riesgosas.
En cuanto al tema en su libro, contó que no fue una elección a propósito, el interés va saliendo poco a poco convirtiéndose en un pilar de la vida, dice haber aprendido por azares del destino que “no hay historia pequeña” por lo tanto todo aquel mínimo destello de información se puede convertir en una gran denuncia de importancia social.
Para Marcela desde pequeña fue su forma de expresar todo aquello que necesitaba decir y lo ha hecho cada vez mejor, con el tiempo se convirtió en una periodista de temas sociales, presume sobre este tipo de periodismo dominado principalmente por mujeres pues son pocos los hombres interesados en el caso.
Y comenta -“En el libro las protagonistas son las mujeres, y yo sin saberlo, (…) sin proponérmelo, en todos los capítulos es, la tanatóloga tal, la psicóloga, la trabajadora social, todas las que están tratado la violencia, los hombres hacen la guerra y las mujeres están tratando (…) que las cosas cambien”.
Enaltece también el hecho de ser de los periodistas quienes se dan tiempo para ir al origen de la noticia así como a buscar sus fuentes vivas sin tener miedo de las consecuencias, por eso forma parte de Periodistas de a pié un asociación con algunos materiales publicados. Su ponencia llevó al auditorio a estremecerse pues sus experiencias han sido bastante fuertes al convivir con gente en problemas muy serios.
Para finalizar la ponencia de las periodistas Ana Lilia Pérez mencionó que una de las dificultades de ser periodista es el hecho de no tener contactos dentro de los medios, no obstante, gracias a su trabajo logró entrar a la Jornada cuando presentó su primer reportaje, en este caso su investigación gira en torno a los malos manejos de una de las empresas más importantes en el país que es PEMEX.
Aún hay asuntos pendientes
La labor de las tres periodistas ha puesto en riesgo su vida y la de su familia pero aseguran que no saldrán del país por este tipo de situaciones ya que desde un principio fue su propósito dar a conocer lo que otros no pueden saber y hacerlo de tal forma que se entienda.
Por su parte Pérez ha enfrentado demandas y tuvo que entrar en una dinámica de acusación y defensa a la que la han obligado por ser mujer pero sobre todo por tener la perseverancia para conseguir los documentos que sustentan su labor y cada una de las palabras vertidas en sus textos.
La cesión finalizó después de dos horas con sugerencias por parte del público, con quejas y pidiendo que se vea a estados y lugares en los cuales la injusticia sigue reinando cosa que sumió a la sala en una reflexión inevitable después de ver la labor de las escritoras.
