Txt: La chica yeye
Fotos: cortesía OCESA
Me confieso una persona que no le gustaba Enjambre. En especial la voz del vocalista no era de mi agrado, seguía con la idea del rock viejito en una aura vintage donde la música de la banda me refería más a los años 70s con Sandro y Raphael. En este concierto me di cuenta que Enjambre es una banda que va mucho más allá de sus referentes musicales.
Con un lleno total, un público entregado y una expectativa que hace mucho no causaba una agrupación; Enjambre subió al escenario a las 9 PM. Entre aclamaciones y aplausos los zacatecanos tomaron el esceanrio y en la voz de Luis Navejas enviaron un saludo hacia la gente "¿Qué tal Ciudad de México?". La noche era suya y el público de Metropolitan sería su coro durante toda la noche.
Una a una las canciones de su exitoso disco Daltónico iban apareciendo. El coro de más de 3 mil personas nunca paro de cantar canciones como "Dulce Soledad", "Cambiante" o "Enemigo". Por donde volteará solo se veían caras felices. En el mismo escenario los enjambres compartían la felicidad. El público pedía más y la banda no estaba para decepcionar a sus fans.
En una pausa dentro del show, Luis Navejas, dedico una canción para sus amigos y familia; en especial a su padre. Poco a poco el tiempo iba transcurriendo y los éxitos de Enjambre inundaban las paredes del recinto. "Eliza mi hortaliza", "Makin it back", "Madrugada", "Manía Cardíaca", "Impacto"... una a una sus interpretaciones lograban adentrarse en el público presente, son sin duda una banda que se esta consolidando y les espera un grandioso éxito.
La sorpresa de la noche vino con Alejandro Marcovich; tomo el escenario para acompañarlos en la interpretación de "Estas dormida"; la canción que interpretaran para el disco tributo a Caifanes. El final del show se dejo caer sobre la gente ansiosa de más: "Último tema", "Visita" y "Cobarde" fueron el telón de fondo que despedía la noche donde Enjambre salió consagrado.
Camino a casa me pregunte nuevamente que será de Enjambre y creo que tienen todo un camino que recorrer y, ahora veo, que son mucho más que una versión de la música romántica de los setentas. Bienvenidos a mi iPod, bienvenido Enjambre.




