
Txt. Luisa
Existe una amplia gama de géneros musicales, para todos los gustos y necesidades. Cada país e incluso cada región tiene su sello en particular, aunque no significa necesariamente que todos los austriacos escuchen vals ó que los puertorriqueños solo escuchen reggaeton. Y claro que el rocanrol no es la excepción.
Con diferentes ramificaciones -a pesar de que amamos odiar y viceversa el poner etiquetas- que van del rockabilly al math rock, pasando por el stoner y el folk, ó lo que en un momento se le conoció como "rock independiente" que luego se le llamó "alternativo" y que aún ahora se le denomina "indie". Término vago, inconcluso y hasta subjetivo que sufrió (y nosotros también en consecuencia) el hype excesivo a principios de este milenio.
Dentro de toda esta variedad existen los que se casan con un género, e incluso con una banda dentro del mismo. Adoptando una actitud despectiva hacia sus congéneres de : "Todos dan asco menos yo, los demás solo son posers". Desafortunadamente hay tanto fans como músicos que se comportan así, que aspiran a ser puristas, como si fuera algo factible. Convirtiéndose en "policías" que casi reclaman nuestra sangre cuando no estamos bajo su "autoridad" en la materia. Las luchas constantes entre bandas por ser los mejores y desprestigiar al otro, sea directamente ó a sus espaldas, y que los seguidores discutan por ver quien es más fan y conocedor del asunto en cuestión; resulta en escenas divididas, con bandas que así como emergen desaparecen, debido a la competencia y poco apoyo mutuo.
Si las opciones a escuchar son tan diversas ¿por qué no darnos la oportunidad? El no encasillarse en un sólo estilo, brinda la posibilidad de educarnos el oído, para saber cuando un músico es en verdad talentoso y nos entrega calidad especialmente en la ejecución sobre el escenario. No dejarse llevar únicamente que por si la vocalista está guapísima, que si aparecieron en el conteo de las canciones del año, ó que es la banda con más seguidores en twitter. Que sería como correr a ver la película después del juay de rito.
Otro ejercicio práctico es entender que cada quien siente la música a su manera. El hecho de que yo me emocione hasta las lágrimas viendo a una de mis bandas consentidas, no significa que el fan que esté a mi lado tenga que hacer lo mismo, y funciona a la inversa. Aunque a veces la apatía se hace más evidente que el hecho de estar absorto contemplando el show, el participar con aplausos ó haciendo un coro de vez en cuando con los demás, no hace daño créanme.
El escuchar y disfrutar varios géneros, no nos demerita en lo absoluto, al contrario nos enriquece al conocer más bandas con distintos estilos. Sin que sean nuestros placeres culpables reconociendo si valen la pena, para no ser tan cerrados cuando oímos algo que no entre en nuestro habitual círculo musical. Cómo mencionó un amigo hace poco: "Fuera los prejuicios y cada quien a su cotorreo". So long and goodnight!
