Txt: Gus Galván
Fotos: Azul Ramírez
Cuando uno piensa en Nortec, no solo recuerda un movimiento de artistas visuales y músicos, no es una carretada de recuerdos de bailes y cierres de festivales. La palabra Nortec esta grabada de manera diferente en las mentes de una generación que ha visto crecer una escena musical en nuestro país. Nortec es una tendencia, un movimiento que emergió de la frontera norte de nuestro país; que nació en Tijuana y ha despegado por todo el planeta. Nortec va más allá de los pleitos legales por un nombre, Nortec es de todos, es de los amigos brincando en un concierto; de las parejas abrazadas en el pasto; de los sombreros norteños en las cabezas de los fans; de los hipster visuales; de la gente que le gusta divertirse...es tuyo, es mio es de todos.
Del movimiento antes mencionado se han desprendido con mayor facilidad el trabajo de Bostich & Fussible; un dueto que ha logrado encumbrarse con su trabajo. En esta ocasión decidieron tomar el José Cuervo Salón para presentar su más reciente material: Bulevard 2000; una excelente placa que logró superar con creces su anterior trabajo Tijuana Sound Machine.
Con un recinto lleno hasta los últimos rincones, Bostich y Fussible subieron al escenario a hacer lo que mejor hacen: ponernos a brincar, a gozar y a gritar. Convertidos en sendos robots musicales (al puro estilo Daft Punk, pero con sombrero norteño) fueron desenmascarados por Blue Demon Jr. en un acto que además de insólito, provocó el alarido de los congregados a la fiesta.
Un mundo de colores y ambientaciones musicales se avecinó sobre nosotros: viajes por el "Bulevard 2000" con la "Radio Borderland" sonando de fondo.; la "Punta banda" que no paraba de sonar, acompañaba el canto de amor de "Must Love". Sonidos, viajes, paisajes, ir y venir. Música, visuales, baile y sudor. Nortec es parte de todos los jóvenes reunidos en el "Cuervo", todos son parte del movimiento del colectivo, son anónimos en el baile pero toman personalidad propia con los sentimientos que provoca la música que proviene del escenario.
Poco a poco el setlist va avanzando, los gritos se diluyen por el cansancio: ni la chela, ni el refresco, ni siquiera el agua motivan a los asistentes; hoy viven para la música de Bostich y Fussible, esta noche es lo único que los ánima a seguir saltando. Suenan "Do it" y "Centinela" se escucha "One night" y nos recuerda que siempre estarán con nosotros -- y nosotros con ellos--, algunas regresiones como "Shake it up" o "Playbox" no podían faltar. Justo cuando las piernas de muchos no podían más nos entregaron "I count the ways" lo cual provocó que muchos sacarán fuerzas de flaqueza para continuar la fiesta.
Sin darnos cuenta eramos una colectivo bailando guiados por las notas salientes de una tuba, de un acordeón, trompeta y guitarra; dirigidas por dos mentes con iPads en mano. El baile seguía y "The clamp" también sonó, "Tijuana Sound Machine" revivió a los pocos que tomaban un descanso y de repente todo parecía llegar a su fin. Los cánticos que normalmente salen de las gargantas en los estadios de fútbol se hicieron presentes aquí; era una comunidad que agradecía Nortec por su acto, por su música, por ser todos parte la música.
El final aún no llegaría, vendrían momento que hicieron épica la noche: "Cielito lindo" y un cover de banda el cual no recuerdo el nombre. Los cuerpos aún bailaban, todavía se entregaban al baile cuando de pronto la noche terminó; Nortec: Bostich y Fussible agradecieron a su público y se despidieron. Los aplausos no cesaron, hoy todo fue fiesta, el colectivo superó el cansancio, el sudor, incluso las fallas de audio. Demostramos una vez más que todos somos Nortec, que el sonido Nortec es de todos.
