
Las caderas frenéticas seducen la neurosis citadina a ritmo de Sonido Gallo Negro, agrupación que suena a ritmo tropical pero no cualquier ritmo, uno basado en música de los 60´s clasificandolo como chicha y con un poco de cumbia amazónica. Mezclado con un teclado Farfisa y guitarras eléctricas da por resultado la música de Gallo Negro. Con toques psicodelicos, el sonido es absorbente.
Con una alineación de lujo esta agrupación retoma lo que la mayoría baila en fiestas, esa cumbia sabrosita de manufactura cuasi perfecta con ritmos hipnotizantes, con movimientos de cadera y pies con sus respectivas vueltas, no digas que no has bailado cumbia, por que ya sea en los quince años de tu prima, en la boda de algún conocido, en la graduación o solo con la escoba en la sala de tu casa pusiste el disco de cumbias y a pasear el callo.

Lo sobresaliente de esta ocasión es que los músicos no son improvisados, con una carrera firme y con experiencia en el rock, dan un giro de tuerca a su música y se van por la vereda tropical. La unión de bandas como Twin Tones, Telekrimen, Calambres dan forma a este ritmo que pone a bailar a mas de dos. La noche se presta para bailar, hace frió y los ritmos tropicales son bienvenidos con presteza. Gallo Negro toma la Galería Vértigo, sí, recuerden esta ubicada entre las hamburguesas y el Alicia con espacio suficiente para montar una exposición y hacer un acústico mas, el numero trece. La gente llega, quienes ya los han visto saben de que se trata; los que no hemos tenido la oportunidad llegamos con los oídos dispuestos a ser halagados y no quedamos decepcionados ya que con sampleos de misas y oraciones empiezan las canciones.
Con dos teclados, uno de ellos Farfisa con su sonido tan peculiar, que nos remiten a sonidos del ayer, imprimiéndole el toque de nostalgia y psicodelia. Con acompañamiento de dos guitarras en ocasiones, el bajo infaltable para llevar la parte rítmica de la música tropical. Con percusiones que constan de tumbas, tambor, tarola y platillo y el güiro con su clásico sonido de chaca-chaca, Gallo Negro pone a mover las caderas de Tongolele que es proyectada en una película de fondo, haciendo delirar a Santanon en el papel del malo y a Boris Karloff en una de esas rarezas fìlmicas donde aparecen actores haciendo películas con trama intrincada.
Mientras la película es proyectada, los ritmos siguen fluyendo como brebaje hacia los presentes y con unos mojitos cortesía de Gallo Negro para quitar el frío invitan a Lucio, flautista de cabecera de los Twin Tones, con la sorpresa de la noche: Jorge Alderete. Dueño de la galería, guru de muchas bandas, diseñador delirante, propietario de una disquera mas lo que se acumule, "toca" el theremin instrumento cuya cualidad es no tocarlo, implica el pasar las manos por su antena para que cause interferencia en el campo magnético y haga sonidos distorsionados. Suena un poco complicado, pero es todo un arte tocar el theremin, incorporarlo a un ritmo como lo es el tropical es una fusión interesante.

La velada concluye con una Galeria Vertigo sudando pese al frió exterior, el interior es cálido con la música y el baile que se armó. Y en palabras de los músicos: "para eso hicimos el grupo para que la gente baile con buena calidad en la interpretación." Y sí la que la hay, así que para la próxima tocada que vean anunciado a Sonido Gallo Negro esperen un baile sabroso.