
- 3° tianguis cultural de la economía solidaria
TXT: Frida Andrade
Los bordados y la chaquira son iluminados con los rayos del sol que transpasan el follaje de los árboles. El colorido de los rebosos, camisas, pulseras, collares, aretes y anillos, se encarga de vestir la mesa que atrae a los visitantes y a sus ecosoles.
Tomada de la mano de su madre, Sofía pasa por el puesto de las artesanías de Puebla, se detiene, observa los productos hechos con chaquira, pide una pulsera, su mamá pregunta por el precio y la vendedora le responde que el valor es de 20 ecosoles.
Frunciendo el ceño la señora cuestiona sobre el significado de éstos. “Es la moneda que utilizamos aquí y cada uno equivale a un peso”, explica la artesana, entonces madre e hija comprenden que deben ir a canjear su dinero y ser parte de dicha modalidad económica.
En una de las esquinas del tianguis, una mujer dobla papeles de colores para después pegarlos como parte del decorado de sus libretas que vende, también tiene folders y separadores.

Las pastas y los enjuagues bucales elaborados de plantas medicinales, se adueñan de la siguiente mesa, Judith, la encargada explica que debido a la necesidad de ofrecer una alternativa natural para el cuidado dental, se fueron creando este tipo de productos.
A un lado, el árbol de neen se hace presente en forma de pastillas, las cuales, tiene como propósito combatir enfermedades crónicas. La también llamada planta asombrosa reside en Cuautla.
Ya a medio día el olor de la pancita de borrego, de los tamales de piña, de los churros de amaranto y del concentrado de uva, llaman la atención de los asistentes, entonces, en la zona de alimentos se empieza a concentrar el mayor número de personas, pero algunas recuerdan que tiene que ir a conseguir ecosoles.
Es el proyecto llevado a cabo en el patio de Radio educación, ubicado en la Colonia Del Valle. El 3° tianguis cultural de la economía solidaria, tiene como propósito promover un gasto responsable por parte de los consumidores.
Para lo cual, se lleva a cabo la idea de los ecosoles, pues con éstos el comprador se ve obligado a calcular el capital que va a intercambiar por ciertos productos para después pedir la cantidad exacta de dicha moneda, pues si pide de más, no habrá otro evento donde pueda canjearlos por mercancía así que desperdiciará su dinero o lo tendría que usar para adquirir cosas que no le hacen falta.
De esta manera la pequeña Sofía deberá aprender que al comprar siempre tiene que pensar en lo necesario, para evitar gastar de más y poder disfrutar de las cosas importantes para ella como la alegría de chocolate que ahora come.
