Txt. y fotos: @MLa noche comenzó en punto de las ocho con una banda tapatía de nombre Childs. Pocas eran las personas que habían llegado pero no faltaban más para disfrutar de su tranquilo y amable sonido. Al bajarse ellos del escenario, la dulce voz de Lisa Milberg, vocalista de The Concretes, no nos hizo esperar mucho.
Desafortunadamente la agrupación sueca sólo contó con una de las dos integrantes femeninas que lo conforman, pero ello no fue limitación para que presentaran un setlist lleno tanto de momentos tranquilos como agitados haciéndolo uno de los momentos más conmovedores y memorables de la noche. A esta dulce e imponente chica nórdica siguió una pequeña y excéntrica estadounidense de ascendencia rusa, Zola Jesus.
Desde que entró se hizo notar por su energía y su peculiar forma de atraer la atención. Vestida con una caperuza roja y brincando de lado a lado nos mostró la capacidad extraordinaria de su voz y la versatilidad de su sonido con canciones que dependían únicamente de su voz y un sintetizador. Sin duda otro de los momentos clave de la noche fue la canción “Sea Talk” que hizo que varias personas la corearan en voz alta.
Después de un rato que se sintió más largo que los anteriores subió la banda neoyorkina “Bear In Heaven” al escenario. Comenzó flojo pero fue despegando poco a poco hasta lograr que todos los asistentes siguieran el ritmo con la cabeza. La energía y forma de baile de Jon Philpot contagiaron a más de uno de tal suerte que al final ya nadie quería que dejaran de tocar. El público ya estaba agotado cuando a las 12 nos honró con su presencia otra agrupación de Nueva York, The Pains of Being Pure at Heart.
La audiencia juntó sus fuerzas para visualizar el momento más esperado de la noche y no fueron defraudados. Desde un principio entraron con toda la energía de su sonido que es entre dream pop y shoegaze. Por más cansados que estuvieran todos, no hubo quien no bailara y brincara, incluso me atrevo a decir que aún cuando regresaron para tocar una canción más todo el polifórum se quedó con ganas de seguir bailando al son de su música. En general el evento destacó por su organización y variedad en sonido.
Lamentablemente el quórum no fue numeroso aún cuando poco a poco iba llegando más gente. Es bueno saber que en la Cuidad de México hay apertura para este tipo de música y espero que poco a poco la cantidad de gente que apoya estos eventos vaya incrementando.
