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Fotos: Azul Ramírez.
Primeramente las Ultrasónicas hicieron la apertura del escenario. Con su ya habitual sonido punk lograron arrancar aplausos. Dieron un pequeño paseo por sus éxitos y también aprovecharon para estrenar canciones nuevas. Avisaron que su nuevo material viene pronto y la verdad es que lo necesitan, tiene mucho tiempo que no graban material nuevo y tenemos mucha expectativa al respecto. Después la noche fue de los Crystal Fighters.
Es difícil describir el sonido de los Crystal Fighters. Originarios de Navarra, España, este grupo tiene todo lo que se necesita para poner a bailar a quien se descuide. Los problemas fueron los usuales del Pasagüero: comenzó tarde, el sonido no era el mejor que pudo haber sido y desde ciertos puntos no se alcanzaba a ver absolutamente nada. Pero todo eso pasó a segundo plano desde el momento en que los Crystal Fighters se pararon en el escenario.
Oír una grabación de ellos y verlos en vivo son dos experiencias completamente distintas, si de por sí oír su álbum hace que quieras pararte de tu asiento y bailar, la experiencia en vivo lleva ese sentimiento a sus últimas consecuencias. La energía de los vocalistas y el ritmo imparable de sus canciones hicieron que desde la primera canción hasta la última los asistentes brincaran, cantaran, corearan y bailaran sin desear papar.
El lugar estaba lleno vitalidad y hasta las personas que estaban en las esquinas no podían no mover su cuerpo al compás de la música. Incluso cuando se retiraron brevemente para el encore, el público siguió coreando a capela y aplaudiendo la melodía de “At Home” para que regresaran a rematar con la poderosa “Xtatic Truth”.
Puedo decir con certeza que aunque el lugar no se llenó, estaban en él las personas que tenían que estar, haciendo que el concierto fuera, aunque pequeño, grandioso. Al salir, todas las personas que alcancé a ver tenían una sonrisa en la cara y toda la energía de seguir el baile.



